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Bompas & Parr, los Willy Wonka del siglo XXI

Foto: Imagen de la cubierta del libro «Feasting with Bompas and Parr», © Beth Evans

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Uno de los personajes más recordados del imaginario de Roald Dahl es, sin duda, Willy Wonka: el excéntrico propietario de una fábrica de chocolate al que pusimos cara primero con Gene Wilder en 1971 y luego con Johny Depp en 2005 en las adaptaciones al cine de la novela. 

Hoy si pienso en Willy Wonka, tras Dahl y estos dos actores, me salta la imagen de dos británicos que están revolucionando con sus invenciones lo que entendemos por comida. Y no solo porque han creado el chicle que cambia de sabor mientras lo mascas.

Sam Bompas and Harry Parr son los londinenses detrás de Bombas & Parr. En 2007 empezaron a experimentar con la gelatina para crear desde figuras arquitectónicas hasta el postre que brillaba en la oscuridad en el cumpleaños del músico Mark Ronson. También han diseñado proyectos aún más disparatados (y ricos): simular un lago de color verde en una azotea, cocinar con lava, mandar un coctel al espacio...

Han trabajado para museos como el Victoria & Albert Museum, instituciones como la Royal Shakespeare Company y para empresas de todo tipo, desde Louis Vuitton hasta Mercedes Benz. Son capaces de mezclar el comer y el beber con cualquier disciplina. Arte, cine, moda, ciencia, derecho... Y, cómo no, literatura.

Entre las muchas locuras «gastroliterarias» como Dining with Alice (cena en el País de las Maravillas), Dinner at the Twits (cena en casa de Los cretinos de Roald Dahl), reeditar Memoirs of a stomach (libro de la época victoriana que se daba por desaparecido), me quedo con la creación de la biblioteca en memoria de Alexis Soyer, en la que se reúne una colección de libros de cocina de lo más seductores.

Alexis Soyer (1810-1858) fue un célebre cocinero e inventor de, entre otros, el «hornillo mágico» con el que se evitaba la cocina de gas. Sirvió por primera vez cócteles en Londres, ayudó al gobierno británico a solventar la gran hambruna irlandesa, escribió numerosas obras que fueron superventas y se unió a las tropas en la guerra de Crimea para reformar la alimentación del ejército, entre muchos otros logros.

¿Y hay algo más bonito que homenajear a este personaje con una biblioteca? No lo creo. 

Ya lo decía Dahl: «observa con ojos brillantes el mundo que te rodea porque los secretos más grandes están siempre escondidos en los sitios más insospechados». Y estoy segura de que en Bompas and Parr son conscientes de ello y muchos de estos secretos estarán escondidos en esta curiosa y peculiar biblioteca.